When a person returns to the great outdoors, is natural to scream like a total maniac.

domingo, 17 de abril de 2011

Quincuagésimo tercer día

Mi ocupadísima vida privada no me había permitido escribir. Bromeo. La verdad es que la pereza se ha apoderado de mí y mis horas de sueño parecen reducirse más día tras día, no importa cuánto intento dormir temprano.

Hoy es Domingo 17 de Abril. Incluso hemos cambiado de mes desde la última vez que escribí. Mi vida no ha cambiado mucho, aun tengo la misma rutina. Mis comidas tampoco. Sigo sin comer carne, ni huevo, ni leche, ni pescado. Aunque, tengo uno que otro desliz que confesar, me ha ido bien en general, y ni que decir de toda la investigación que he hecho últimamente respecto a algunos alimentos.

En fin. Hay cosas importantes que relatar, pero mi vida ha sido bastante normal, aun con mi nuevo régimen y demás. Primero que nada, habría que hablar del viernes de cine. Salí con mi amiga Fara, y, a pesar de que mi plan original incluía comer makis vegetarianos, de los que venden – que yo sepa – en solo dos restaurantes de comida japonesa, aquí en mi ciudad, cedí, de manera bastante predecible, a la tentación de comer makis de salmón – mis favoritos hasta hace dos semanas.

En fin, el problema de los makis de salmón es que, uno, sabiendo lo que sé, no me supieron ni la mitad de buenos de lo que solían saber. Dos, la culpa, o yo que sé qué, no solo no me dejo comerlos con el placer que solía hacerlo, sino que me privó del privilegio de digerirlos bien, frase que ustedes pueden sentirse libres de traducir en que me dio diarrea todo el fin de semana.

Eso fue el viernes de cine que tuve mi desliz. Entre otros deslices, he de confesar un atracón de queso y haber comido galletas María. Y sí, eso es todo. Sé que suena ridículo, pero es lo que hay.

En fin, que deben de saber que ser vegano no es tan fácil como PETA te hace creer, pero no es ni la mitad de difícil de lo que todos tus amigos o tu nutrióloga te dicen que es. Aunque la nutrióloga puede – o no – recomendarte vitaminas, es importante que sepas que no son estrictamente necesarias. El secreto de una vida vegana no es dejar de comer, ni cerrar las puertas al placer de la comida, sino abrirlas.

Sin más, hoy desayuné cereal con plátano y leche de soya. Comí calabacitas a la mexicana con champiñones y guacamole, tortillas de nopal y agua de papaya. Cené jugo de papaya con manzana y pan integral Bimbo que no tiene ni leche ni huevo.

Ayer, preparé arroz rojo con zanahoria y chícharos, milanesa de soya, ensalada y guacamole, que tomé con agua de frambuesa.

Sepan que planeo seguir escribiendo cada de vez en cuando, subir fotos de mi comida, y de más, pero no esperen un daily update, y sobre todo, no crean que hacer lo correcto es siempre lo difícil. Tengo mucha flojera de seguir escribiendo, mis invisibles lectores, pero son bienvenidos a leer cualquiera de las páginas recomendadas.